¿Cómo modificar el día a día con tantas diferencias por vencer? La oposición es nuestro sello característico y las palabras se callan entre los labios distintos y conflictivos. Las miradas se separan, se bifurcan irreconciliables y tu imagen va mutando a mi antojo. Te cambio los gestos del rostro, te cambio los ojos y finalmente te pongo otro nombre y otro cuerpo. Me aferro a esta nueva figura que imagino delante mío y en ella, no te reconozco, te pierdo, te reinvento y te cambio como yo quiera. Matizo la realidad, la disfrazo para no enfrentarme con preguntas existenciales, para no descubrir posibles decisiones equivocadas, probables soluciones drásticas que siempre están presentes en mi mente egoísta y desequilibrada.
viernes, 16 de julio de 2010
Pequeñas heridas
Hay una pared de silencio y miradas vacías frente a mi, el diálogo que busco se esconde o se escapa postergado por las circunstancias cotidianas. Gesto de tedio y desconcierto conservador y simplista... la apertura es impensada, la complejidad inexistente y mientras tanto mi cabeza divaga y se va por la tangente, viejos y conocidos laberintos rebuscados de conceptos y filosofías oscuras. Antiguos fantasmas reaparecen y con ellos los deseos de evasión y de huida.
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