viernes, 25 de marzo de 2011
Condición femenina
El llanto opreso en mi pecho
haciéndome sentir fuerte:
una mujer que no necesita respaldo
segura y firme en todo...
Maldita apariencia externa
que me cuesta mantener
porque la inseguridad y fragilidad
corretean dentro mío
y transforman en vaivenes inestables
a mi pobre corazón herido y traicionado tantas veces...
tanto debió soportar...
¿Estará allí todavía? ¿o sólo vivo con desechos de él?
¿Qué tengo para ofrecer sin un corazón?
Si soy la suma de impurezas y dolores
vicios y pasiones sin sentido,
soy el resultado de los caprichos del destino
empeñado en mantenerme dentro de este laberinto
de sensaciones contrarias y envilecedoras.
Qué puedo dar cuando ni yo me siento,
cuando no me puedo encontrar ni a mí misma
perdida en el mundo cotidiano de complicaciones,
matices oscuros e indiferencias.
Llanto y temor
silencio y dolor...
Hay una lucha en mi interior
que no puedo ganar.
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