Te traigo ahora
y te disfrazo a mi antojo para hacerte posible

No puedo dejar de nombrarte interiormente
y cierro los ojos
y puedo hasta sentir tu piel.
Te deseo,
te deseo una y mil veces aunque sé que no puedo tenerte.
Te imagino,
nos veo juntos,
amándonos carnalmente
derrochando placeres antiguos compartidos.
Experiencias pasadas
que me marcaron para siempre.
Compañero sexual irremplazable,
dejabas a mis ganas libres de ataduras para
expresarse como querían.
Esa libertad compartida es lo que se extraña,
ese juego compartido clandestinamente,
ese vértigo,
esas fantasías ocultas y desatadas entre cuatro paredes
que nos hacían cómplices...
Me niego a creer que no lo recuerdes,
que no lo quieras nuevamente,
que no lo hayas disfrutado
que sea solo yo,
quien no puede olvidarlo
http://youtu.be/Qoh1QP2vcgw

No hay comentarios:
Publicar un comentario